lunes, 21 de marzo de 2011

El mundo de Sofía 21: el mito de la caverna

Platón con su célebre mito de la caverna enfrenta al hombre con el conocimiento. Para Platón, como para su maestro Sócrates, lo más importante es la búsqueda del bien, tanto para el individuo, como para la sociedad y para la polis. Pero el ser humano es prisionero del mundo sensible, de las apariencias, de lo efímero y es refractario a mirar a los ojos a la naturaleza, al mundo de las ideas, molde donde mora la verdad, el bien supremo. Elaborada la teoría, Platón nos la muestra en la alegoría de la caverna. Parece una historieta sencilla pero atraviesa toda la esencia del ser humano desde sus implicaciones: antropológica, ontológica, epistemológica, moral y política.

El filósofo es quien, utilizando su razón, descorre el velo de las apariencias y asume la responsabilidad de mostrar la luz del sol, como metáfora suprema del bien, de la verdad del mundo de las ideas. Aunque sea a costa de su vida, como le ocurrirá a Sócrates.

Hoy como ayer, mañana como hoy y siempre igual que dirá el poeta Bécquer. El mito de la caverna nos invita a salir de las estrechas miras de las circunstancias de cada uno, abrirnos a nuevas realidades, nuevos mundos, estudiar a los sabios de la antigüedad, participar de las controversias de la razón de todos los tiempos, con humildad pero sin miedo. Estamos bajo el efecto, letal tantas veces, de la prepotente subjetividad que es como un flash, como un destello que nos ciega (nos mediatiza) y nos impide ver la realidad o, en todo caso, cercena otras partes de la realidad que nos es necesario conocer para comprender este mundo misterioso y mágico en el que vivimos. El árbol de las percepciones particulares pegadas al terreno no nos deja ver el bosque de la verdad total que viene preñada de oportunidades. Nuestra situación personal nos hace enanos y tenemos que subirnos a los hombros de gigantes para ver el sol del bien, de la sabiduría, de la verdad. La verdad, como algunos piensan, no es un muñeco roto sino que se nos presenta como las piezas de un lego que hay que montar a lo largo de la vida como ladrillos que formarán la casa que habitaremos. Con fragmentos tomados del hoy y del ayer. También del mañana, es decir, tampoco prescindiremos de la creatividad ordinaria y de la prospectiva inteligente. Hemos de ser capaces de salir de nuestra propia caverna y reconocer los mejores frutos del pensamiento humano de todos los tiempos para seguir avanzando porque la lucha continúa…

Cuando estudiamos la historia observamos que a su transcurso la humanidad ha transitado por épocas más oscuras y épocas más brillantes; etapas de gloria a las que le suceden otras de decadencia. Cada ser humano carece de la suficiente perspectiva como para determinar si el tiempo en el que vivimos (nos movemos y existimos), nuestra época, nuestras circunstancias personales, la educación recibida, etc., nos permitirá vivir una vida plena o gris o hará de nosotros un eslabón oxidado que chirría al contacto con los otros eslabones, náufragos como nosotros en este mar inmenso de la vida. Por ese motivo urge abrir la mente, observar y estudiar nuestra cultura de manera diacrónica, analizar otras culturas, otras épocas, sobre todo las atravesadas por el esplendor y crecimiento para no quedarnos congelados en un hoy imperfecto y en todo caso insuficiente porque la vida de cada persona es demasiado corta como para vivir “de farol”.

Pero también la cueva de Platón hoy es la caja tonta, la televisión que envenena a la gente con sus productos tóxicos que la distraen del objetivo central de todo ser humano: buscar la verdad, el bien, la sabiduría. Porque la televisión es la cueva que mantiene prisioneros a tantos que confunden el ruido y el furor (Shakespeare) de las apariencias con la realidad.

Parece que lo que se impone en la posmodernidad es el pragmatismo. También el pragmatismo puede ser otra caverna con su juego de reflejos tras de la hoguera que determina que no podemos trascender ni nuestro tiempo ni nuestra cultura y nos mantiene atados a sólo mirar infinitamente las sombras en la pared ajada de la cueva


Aquí puedes escuchar el capítulo 21 de El Mundo de Sofía: el mito de la caverna

Y a continuación puede ver y escuchar una recreación de la misma alegoría con una interpretación actual:

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