jueves, 24 de marzo de 2011

El mundo de Sofía 23: ARISTÓTELES


Platón y Aristóteles fueron dos gigantes del pensamiento. Pero mientras Platón estuvo toda su vida ocupado con los moldes fijos del mundo de las ideas, Aristóteles se interesó por los cambios que se producían en la naturaleza. Mientras Platón desdeñaba lo que ocurría a su alrededor en el mundo de los sentidos por engañosos y poco fiables, Aristóteles se entregó al estudio de caballos, peces y amapolas. Nada hay en la mente que no haya estado antes en los sentidos, diría Aristóteles. Para Platón era justo al revés.


Escuche aquí el capítulo 23 de El Mundo de Sofía

miércoles, 23 de marzo de 2011

El mundo de Sofía 22: la cabaña del Mayor



Sofía está descubriendo muchas cosas gracias a su profesor de filosofía. Tal era su curiosidad que decide tomar una barca y acercarse hacia una cabaña abandonada de la que, sin embargo, sospecha que tiene algo que ver con su enigmático maestro. ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? ¿Qué antes, la gallina o la idea de gallina? De toda la filosofía que llevaba estudiada por correspondencia, quien más le gustaba era Platón. ¿Nace el ser humano ya con alguna idea? Creyó adivinar que las preguntas formuladas tenían que ver con el próximo filósofo que estudiaría. ¿Qué hace falta para que un ser humano viva feliz? Se trataba de Aristóteles.

Aquí puedes escuchar el capítulo 22 de El Mundo de Sofía

lunes, 21 de marzo de 2011

El mundo de Sofía 21: el mito de la caverna

Platón con su célebre mito de la caverna enfrenta al hombre con el conocimiento. Para Platón, como para su maestro Sócrates, lo más importante es la búsqueda del bien, tanto para el individuo, como para la sociedad y para la polis. Pero el ser humano es prisionero del mundo sensible, de las apariencias, de lo efímero y es refractario a mirar a los ojos a la naturaleza, al mundo de las ideas, molde donde mora la verdad, el bien supremo. Elaborada la teoría, Platón nos la muestra en la alegoría de la caverna. Parece una historieta sencilla pero atraviesa toda la esencia del ser humano desde sus implicaciones: antropológica, ontológica, epistemológica, moral y política.

El filósofo es quien, utilizando su razón, descorre el velo de las apariencias y asume la responsabilidad de mostrar la luz del sol, como metáfora suprema del bien, de la verdad del mundo de las ideas. Aunque sea a costa de su vida, como le ocurrirá a Sócrates.

Hoy como ayer, mañana como hoy y siempre igual que dirá el poeta Bécquer. El mito de la caverna nos invita a salir de las estrechas miras de las circunstancias de cada uno, abrirnos a nuevas realidades, nuevos mundos, estudiar a los sabios de la antigüedad, participar de las controversias de la razón de todos los tiempos, con humildad pero sin miedo. Estamos bajo el efecto, letal tantas veces, de la prepotente subjetividad que es como un flash, como un destello que nos ciega (nos mediatiza) y nos impide ver la realidad o, en todo caso, cercena otras partes de la realidad que nos es necesario conocer para comprender este mundo misterioso y mágico en el que vivimos. El árbol de las percepciones particulares pegadas al terreno no nos deja ver el bosque de la verdad total que viene preñada de oportunidades. Nuestra situación personal nos hace enanos y tenemos que subirnos a los hombros de gigantes para ver el sol del bien, de la sabiduría, de la verdad. La verdad, como algunos piensan, no es un muñeco roto sino que se nos presenta como las piezas de un lego que hay que montar a lo largo de la vida como ladrillos que formarán la casa que habitaremos. Con fragmentos tomados del hoy y del ayer. También del mañana, es decir, tampoco prescindiremos de la creatividad ordinaria y de la prospectiva inteligente. Hemos de ser capaces de salir de nuestra propia caverna y reconocer los mejores frutos del pensamiento humano de todos los tiempos para seguir avanzando porque la lucha continúa…

Cuando estudiamos la historia observamos que a su transcurso la humanidad ha transitado por épocas más oscuras y épocas más brillantes; etapas de gloria a las que le suceden otras de decadencia. Cada ser humano carece de la suficiente perspectiva como para determinar si el tiempo en el que vivimos (nos movemos y existimos), nuestra época, nuestras circunstancias personales, la educación recibida, etc., nos permitirá vivir una vida plena o gris o hará de nosotros un eslabón oxidado que chirría al contacto con los otros eslabones, náufragos como nosotros en este mar inmenso de la vida. Por ese motivo urge abrir la mente, observar y estudiar nuestra cultura de manera diacrónica, analizar otras culturas, otras épocas, sobre todo las atravesadas por el esplendor y crecimiento para no quedarnos congelados en un hoy imperfecto y en todo caso insuficiente porque la vida de cada persona es demasiado corta como para vivir “de farol”.

Pero también la cueva de Platón hoy es la caja tonta, la televisión que envenena a la gente con sus productos tóxicos que la distraen del objetivo central de todo ser humano: buscar la verdad, el bien, la sabiduría. Porque la televisión es la cueva que mantiene prisioneros a tantos que confunden el ruido y el furor (Shakespeare) de las apariencias con la realidad.

Parece que lo que se impone en la posmodernidad es el pragmatismo. También el pragmatismo puede ser otra caverna con su juego de reflejos tras de la hoguera que determina que no podemos trascender ni nuestro tiempo ni nuestra cultura y nos mantiene atados a sólo mirar infinitamente las sombras en la pared ajada de la cueva


Aquí puedes escuchar el capítulo 21 de El Mundo de Sofía: el mito de la caverna

Y a continuación puede ver y escuchar una recreación de la misma alegoría con una interpretación actual:

sábado, 19 de marzo de 2011

El mundo de Sofía 20: un alma inmortal


Ya hemos visto que Platón concebía la realidad en dos esferas bien diferenciadas: por una parte el mundo de las ideas donde están los moldes y luego los objetos que vemos a través de los sentidos. De igual modo, el hombre para Platón es un conjunto formado por alma y cuerpo. Un alma inmortal y un cuerpo mortal que es la morada del alma. En el alma se ubica una de las propiedades principales, la inteligencia.

El alma ya conoce antes de meterse en un cuerpo pero lo olvida al encarnarse. Su función será recordar lo que ya sabe. Es lo que se conoce como reminiscencia.

Aquí puedes escuchar el capítulo 20 de El Mundo de Sofía: un alma inmortal

viernes, 18 de marzo de 2011

El mundo de Sofía 19: el mundo de las ideas


Platón piensa que vivimos en el mundo de las ideas. Por una parte está el mundo de los sentidos, que es engañoso y por otra, está el mundo de las ideas donde está el molde de todas las cosas y que es el verdadero mundo. Un caballo no es más que un reflejo defectuoso del perfecto molde del caballo que está en el mundo de las ideas. El hombre consta de un cuerpo y de un alma. El cuerpo humano es materia que fluye mientras que el alma es inmortal.

En su conocida obra La República aparece el mito de la caverna que ejemplifica a el denso y complejo mundo de la teoría de las ideas concebido por Platón y que ha llegado a ser la teoría más influyente de todos los tiempos.

Según Platón las ideas son entes reales metafísicos. Para conocer la verdad de las cosas tendremos que acudir a las ideas: de belleza, de justicia, de verdad, etc. Frente al mundo de las ideas, eternas, necesarias, inteligibles, inmutables, inmateriales, está el mundo sensible, cambiante, material del cual no se puede esperar el acceso a la esencia de las cosas.

Aquí puedes escuchar el capítulo 19 completo de El Mundo de Sofía

jueves, 17 de marzo de 2011

El mundo de Sofía 18: la Academia de Platón


Platón fundó su escuela de filosofía fuera de Atenas y estaba situada en una arboleda que debía su nombre al héroe mitológico griego Academo y por eso se llamó Academia. Lo más importante era el diálogo. El proyecto de Platón consistía en averiguar la relación entre lo eterno e inmutable por un lado y lo que fluye por el otro.

Escuche aquí el capítulo 18 de El mundo de Sofía: la Academia de Platón


Un poco de humor.

En mis andanzas por esos mundos encontré esta parodia jocosa que ahora comparto con todos ustedes:




miércoles, 16 de marzo de 2011

El mundo de Sofía 17: PLATÓN


Platón escribió su obra en forma de Diálogos en los que generalmente es Sócrates el protagonista. La muerte de su maestro Sócrates cuando Platón tenía 29 años produjo una honda impresión en el discípulo. Platón estudia lo inmutable y lo eterno dentro del fluir constante de Heráclito o lo que es lo mismo, el mundo de las ideas y el imperio de los sentidos. Todos los caballos son iguales porque en el mundo de las ideas hay un molde del caballo que los hace a todos muy parecidos. Sofía contesta a las preguntas que le formuló el mismo Platón en su viaje a través del tiempo.

Escuche aquí el capítulo 17 de El mundo de Sofía: Platón